Publicado: 16/10/2026
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¿Alguna vez han visto un lazo rosa en octubre? Quizá hasta se lo hayan colocado en la ropa, hayan visto alguna de las campañas o se hayan fijado en que los lazos rosas están por todas partes durante este mes. Octubre rosa, conocido en todo el mundo como Pink October, nos recuerda cada año la importancia de la prevención del cáncer de mama, la detección precoz y el apoyo a las mujeres afectadas por esta enfermedad.
El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres en todo el mundo y cada año afecta a millones de ellas. Solo en 2022, se diagnosticó cáncer de mama a aproximadamente 2,3 millones de mujeres en todo el mundo. Quizá su madre, hermana, pareja, amiga o compañera de trabajo haya recibido este diagnóstico. Lo fundamental es conocer su cuerpo, prestar atención a cualquier cambio inusual, realizarse autoexploraciones y acudir a las revisiones médicas recomendadas.

Tanto las mujeres como los hombres pueden desarrollar cáncer de mama. Sin embargo, esta enfermedad es mucho menos frecuente en los hombres, por lo que al hablar de cáncer de mama solemos pensar en las mujeres. El riesgo de desarrollar cáncer de mama aumenta con la edad.


En el desarrollo de la enfermedad pueden influir diversos factores, como la predisposición genética, los factores hormonales, el estilo de vida y otras circunstancias. La presencia de alguno de los factores de riesgo no significa que una persona vaya a desarrollar cáncer de mama. Del mismo modo, la enfermedad también puede aparecer en una persona que no presente ningún factor de riesgo conocido.
Por eso, la autoexploración de las mamas es una parte importante de la prevención.
No es posible prevenir por completo el cáncer de mama. Sin embargo, hay medidas que podemos tomar para influir en algunos factores de riesgo y, al mismo tiempo, aumentar las posibilidades de detectar esta enfermedad a tiempo.
La sintomatología más frecuente puede presentarse en forma de bultos, hinchazón o endurecimiento de la mama. Por supuesto, todas hemos oído hablar de ello cientos de veces, pero además de en la mama, también puede aparecer un bulto en la axila o debajo de la clavícula. Allí se encuentran los ganglios linfáticos, que están conectados con los vasos linfáticos del tejido mamario. A través de estos vasos, el tumor puede propagarse y provocar, por ejemplo, una inflamación en la axila. Otros posibles síntomas son la secreción del pezón, su retracción, el enrojecimiento de la piel o una piel con aspecto de cáscara de naranja. Si notamos algo nuevo o inusual para nosotras, es recomendable consultar a un médico. Sin embargo, un bulto u otro cambio por sí solo no significa necesariamente que se trate de cáncer.

Pero podemos hacer mucho por nuestro cuerpo. La actividad física regular tiene una gran influencia: se ha demostrado que 5 horas de actividad física regular a la semana pueden reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama hasta en un 38 %. No es necesario realizar ningún esfuerzo deportivo extraordinario; podemos ponernos ropa cómoda y salir a caminar, participar en una clase de ejercicio o montar en bicicleta con una amiga. Todo movimiento cuenta.


Igualmente importante es mantener un estilo de vida saludable en general y un sistema inmunitario fuerte. Hacer suficiente ejercicio, llevar una alimentación variada y dormir bien favorecen nuestra salud en su conjunto. El sistema inmunitario puede beneficiarse de un microbioma intestinal saludable.
Por último, no debemos olvidar los controles periódicos de las mamas. Es bueno conocer nuestro cuerpo y saber qué aspecto tienen nuestros pechos y cómo se sienten al tacto. Debemos prestar atención a cualquier cambio que sea nuevo para nosotras. La autoexploración puede ayudar a detectar los cambios a tiempo.
La autoexploración es recomendable realizarla una vez al mes, idealmente entre el 5.º y el 10.º día desde el inicio de la menstruación. Unos días después de finalizar la menstruación es el momento ideal. Presten especial atención a bultos, endurecimientos, enrojecimiento, cambios en la piel al tacto y secreción. No olviden palpar también las axilas y la zona situada debajo de las clavículas.
Ustedes conocen su cuerpo mejor que nadie. Por eso es importante prestar atención a lo que es habitual para ustedes y no pasar por alto ningún cambio nuevo o inusual. No todos los cambios significan que se trate de cáncer de mama, pero si algo les preocupa, consulten a su médico.

Pónganse delante de un espejo y observen primero las mamas con los brazos relajados a ambos lados del cuerpo y, después, con los brazos levantados por encima de la cabeza. Obsérvenlas también desde diferentes ángulos.
Presten atención a: cambios en la forma o el tamaño de la mama, cambios en la piel, enrojecimiento, hoyuelos, hundimientos o abultamientos, cambios en la forma o posición del pezón o secreción del pezón.


La palpación puede realizarse tumbada o de pie. Palpen la mama derecha con la mano izquierda y la mama izquierda con la mano derecha.
Con tres dedos extendidos y juntos, palpen suavemente toda la mama realizando movimientos circulares. Comiencen con una presión ligera y aumenten gradualmente la presión para palpar también las capas más profundas del tejido. Sigan un recorrido sistemático para no dejar ninguna zona sin explorar. Con el tiempo, encontrarán la forma que mejor se adapte a ustedes. Se recomienda realizar al menos 3 movimientos circulares en cada zona.
Durante la exploración, no olviden la axila y la zona alrededor de la clavícula.
Presten atención a: cualquier irregularidad, bulto o sensación inusual.
La sensibilidad o el dolor pueden tener muchas causas diferentes y, por sí solos, no tienen por qué indicar una enfermedad tumoral.
Para terminar, palpen ambas mamas simultáneamente para asegurarse de que no han olvidado ninguna zona.
Es importante realizar la autoexploración incluso cuando no tengan ninguna molestia. Lo ideal es convertirla en un hábito regular después de la menstruación.
La autoexploración no sustituye las revisiones preventivas ni el cribado mediante mamografía. Sin embargo, es una de las formas de conocer mejor su cuerpo y detectar posibles cambios. Aunque no tengan ningún factor de riesgo conocido, esto no significa que no puedan desarrollar cáncer de mama. Por eso, merece la pena prestar atención a sus mamas de forma regular.
Octubre rosa nos recuerda cada año que debemos cuidar de nuestra salud durante todo el año. Si todavía no han convertido la autoexploración de las mamas en un hábito, ¿por qué no probarla ahora, después de leer este artículo? Conozcamos nuestro cuerpo y cuidemos de él.
La próxima vez que veamos un lazo rosa en octubre, pensemos en las mujeres que han pasado por un cáncer de mama. Pero pensemos también en nosotras mismas y no olvidemos la prevención durante todo el año. Cuidarnos no es ninguna nimiedad.
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